LA PESCADERÍA

NUESTRA HISTORIA COMIENZA ANTES DE ABRIR LA PERSIANA

La Trainera no nació de un plan de negocio.
Nació de una forma de vivir el mar.

Quienes estamos detrás de esta pescadería crecimos viendo cómo las familias organizaban la semana alrededor del mercado, cómo se elegía el pescado tocando la piel, mirando los ojos, preguntando al pescadero qué había entrado aquella madrugada. Ese vínculo entre quien pesca, quien vende y quien cocina es lo que nos hizo abrir esta tienda.

Aquí no entendemos el pescado como un simple producto.
Para nosotros es memoria, oficio y responsabilidad.

UNA PESCADERÍA QUE TODAVÍA FUNCIONA A RITMO HUMANO

En una época donde la rapidez lo gobierna todo, La Trainera se mueve con otra cadencia.

Aquí se entra sin prisa.
Se conversa.
Se pregunta qué te apetece cocinar, si tienes invitados, si prefieres un corte concreto o si hoy te apetece probar algo diferente.

No trabajamos a volumen, trabajamos a conciencia.
Cada venta implica escuchar, aconsejar y compartir conocimiento.

Por eso muchos clientes vuelven cada semana, porque sienten que esta pescadería es un lugar donde se les entiende y se les atiende como personas, no como números.

EL GÉNERO QUE OFRECEMOS CUENTA NUESTRA FORMA DE TRABAJAR

No nos interesa tener de todo.
Nos interesa tener lo mejor.

Elegimos el pescado en función de su calidad, su temporada y su procedencia. Preferimos decir “hoy no ha venido” antes que ofrecer algo que no cumpla con nuestros estándares.

Cada madrugada revisamos lo que ha salido de la lonja de San Juan de Luz, comprobamos brillo, olor, rigidez y textura, y escogemos únicamente lo que realmente merece estar en el mostrador.

Ese esfuerzo —que casi nadie ve— es el que marca la diferencia.

CUIDAMOS TANTO LA PIEZA COMO LA EXPERIENCIA

Nuestro trabajo no termina cuando el género llega a la tienda.
Aquí empieza otra parte esencial del oficio: el cuidado.

Organizamos el mostrador para que se entienda de un vistazo.
Mantenemos una temperatura perfecta del hielo.
Cortamos con precisión para que en casa el resultado sea impecable.

Corte limpio y preciso en cada pieza.

Presentación impecable desde el mostrador.

Fileteado a tu gusto, sin coste añadido.

Hielo fresco renovado durante la mañana.

Preparación especial para horno, plancha o parrilla.

Revisamos cada pieza antes de entregártela.

Cuidamos el producto como si fuera para nuestra casa.